In beats we trust

El 9 de abril de 1949, en Colombia, Jorge Eliécer Gaitán, candidato presidencial, fue asesinado, y casi sesenta años después la agrupación Monareta le dedicó el tema "Gaitana", con un sampler de la voz de la hija de Gaitán en un discurso por la liberación del país, para ellos, el emblema de la liberación espiritual-musical.

Este recuerdo me lleva a preguntarme por las figuras políticas que han accedido a la trascendencia de los beats, porque, como canta Sidestepper, "In Beats We Trust". El primero en el que pienso es Salvador Allende, luego Obama; después en músicos que se han involucrado en procesos electorales y cuyas letras y rítmicas son manifiestos, como Fela Kuti, o colectivos de músicos como el surgido en Puerto Rico: Artistas contra el silencio (ArCoS) y el tema musical con el que se dieron a conocer, "Nos sobran las razones", en el que se cubrieron varios géneros musicales de forma orgánica, para representar la unión de figuras como Gilberto Santa Rosa, Cheo Feliciano, Ismael Miranda o Andy Montañez con jóvenes talentos como E. A. Flow, Ileana y Eduardo Cabra (PG13 y el Visitante de Calle 13). Sin duda, también Víctor Jara, Violeta Parra, Carlos Puebla, Chico Buarque y Mercedes Sosa se unen a los llamados a la movilización civil, desde la música y el activismo; lo mismo géneros como el rock, el afrobeat, el tropicalismo, la champeta, el son o el hip hop.

Desde el siglo XXI (antes también, Carl Off, Verdi, Wagner...), la música pop es un acompañamiento importante -no indispensable-, de las campañas políticas, como detonantes de empoderamiento o meros regocijos egocéntricos. Es el caso de productos mercadotécnicos como el que el partido en el poder de Venezuela, el PSUV -solidaria invocación-, configuró en apoyo a Hugo Chávez: "Música para la batalla", que, además, cuenta con su participación como cantante. Casi de igual forma transcurrió la campaña de Barack Obama, que contó con la inclusión de músicos de distintas regiones del mundo, los cuales le dieron una gama increíble de sonidos, desde el hip hop hasta el calypso caribeño.

Cuando pienso en México y su soundtrack político, la primera canción que me salta es "La culebra", con Banda Machos, el tema que resonó en Lomas Taurinas en 1994 durante el asesinato de Luis Donaldo Colosio, que desde ese día se convirtió en estremecedor y sigue bailándose en bodas y quince años. Con el levantamiento del EZLN, Manu Chao y sus sampleos de los discursos del Sub Comandante Marcos acompañan la vida sonora del país, al igual que temas de la banda Molotov -"Gimme the power"-, y, por qué no, los de [Guillermo] Zapata, el Caudillo del son, como "Fox, entregas y te vas".

La música es la palabra y el arma, por lo menos para quienes creemos eso de que "A sound system is the only system". De ahí se deriva la incursión de Músicos con Yo soy 132 (algunos de ellos lanzaron una reversión de la tradicional "Bamba" para el candidato López Obrador) y la organización del Concierto por la Paz y la Democracia, el pasado 16 de junio, en el Zócalo capitalino, frente a la Catedral (representativo si recordamos que la Arquidiócesis Primada de México celebró el surgimiento del movimiento Yo soy 132 -a quienes ya dedican cumbias-); concierto que la Asamblea General del movimiento no convocó ni organizó, pero que algunas facciones locales acogieron (notoriamente, aquellos estudiantes de carreras como teatro, arte y cinematografía -Artistas Aliados-; aunque actores como Bruno Bichir portaban gafetes de staff).

Dicho evento, con un discurso agotado en la repetición de "el que no brinque es Peña", en alusión al candidato Peña Nieto (a quien ya le han caído también cumbias y corridos), contó con un cartel conformado por Liran Roll, Luz de riada, un coro de ópera, Vicente Gayo, Descartes a Kant, Real de Catorce, Circo Demente, Julieta Venegas (Sol Pereyra, por ahí), Simplifires, Torreblanca (y su preámbulo con Pati Peñaloza), la transmisión del tema "Latinoamérica", de Calle 13, Sonidero mestizo (el dúo entre Roco y la chilena Moyenei), San Pascualito Rey y Tex-Tex, con el objetivo no sólo de apoyar al movimiento, sino también de exigir "cultura y arte para todos", así como medios libres, competencia y una prensa con interés social -en contra del entretenimiento fugaz-, al tiempo en que el único canal (por cable) musical en México, Telehit, presentaba videos musicales de artistas norteamericanos -como la subversiva Madonna- y MTV transmitía la serie The O.C. (Por fortuna o azar, Canal 22 programaba el concierto de afrobeat del pasado mes de Seun Kuti & Egypt 80, quienes a través de la música difundieron mensajes políticos, comparativos entre México y Nigeria, contra la violencia y en pro de la legalización de la mariguana.)

Al unísono de "despierta y vence" y frases alentadoras como "sigan creyendo en ustedes mismos; esto es para toda la vida" o "nunca se conformen", destacó la presencia de Natalia Lafourcade, quien compuso una canción, a través de Twitter, para el movimiento: "Derecho de nacimiento", la cual podría ser adoptada como el "himno", en lugar de la desafortunada composición que dieron a conocer los pocos estudiantes presentes en tarima, a ritmo de marcha militar: "si está temblando es el 132 que va marchando" (y del track difundido por Twitter).

Un himno transgeneracional escuchado durante el concierto fue "Kumbala", en voz de Roco, quien junto a Moyenei también fueron parte esencial de los discursos ofrecidos con su "Política sifilítica" y "El águila y el cóndor", en recuerdo a Salvador Allende, y también de la historia de la música latinoamericana, como testigo de las luchas sociales, en especial en voz de cantantes como Violeta Parra y Mercedes Sosa: me gustan los estudiantes.

En el México electoral de este 2012 contamos con material discursivo, pero, hasta ahora, sin calidad interpretativa o ingenio musical... ¿Será, más bien, porque no tenemos una política a la altura? ¿por qué no escuchamos música, sí, política, pero no partidista ni panfletaria, y acorde con nuestra realidad, sin transportaciones?

La cultura popular y la comercial no están peleadas con la resistencia, por ejemplo, en últimas fechas, la serie televisiva de HBO, Treme, lanzó esta canción protesta, dedicada a George W. Bush: "Shame, shame, shame", ¿veremos y escucharemos algo parecido en la programación nacional?

La canción que este proceso político me inspira es "The great song of the indifference", sí, la de Bob Geldof: Na, na, na...