La Coctelera

Tal es el lugar que yo me sé.

César Vallejo

I

Entre Tabucchi y Bazlen, el mar de Tanner supo situarnos rutas de náufragos, capitanes de altura, tantos vapores sobre trenos como olas al viento de Penderecki. Pistilos de abrazos que llueven nomeolvides cuando roncas y nos perfumamos con el semen.

II

Cada que los días son solos, pecho a pecho, con todo y lo desperdigado, los nados a escondidas, las torpezas para acariciarnos, si reímos, blanco sobre blanco, mamut de mi costilla, somos agalla. Es la felicidad de la roca; la travesura que se  nos mete en la cama a salpicarnos sueños, a pesar de cada nube, precipitada y funesta, de la ruleta del orgasmógrafo. Pero calladito, calladito, que la poesía no va a cambiar al mundo. Ni nosotros.

 

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