Una guerra sin causa
por Gil del Valle[*]

Zazil Alaíde Collins, Junkie de nada, México, Lenguaraz, 2009

Reaccionamos con lo que tenemos más a la mano y sin reflexionar en ello, El Fandanguito exige una improvisación al sonero conforme la carta que la suerte le pone enfrente y, de la misma forma, Junkie de nada se levanta desde un azar anunciado -quizá calculado- para enfrentar diez cartas de la lotería jarocha o diez temas de la chilanga contemporánea para resolver poemas haciendo uso de lo que ella misma (la chilanga), sola y su alma, trae bajo el brazo.

El resultado, la respuesta de Zazil Alaíde Collins, es una refrescante mezcla de sones jarochos y poemas construídos de forma ecléctica que complementan el ritmo con su "son correspondiente" y con la profusa y variada carretada de imágenes, referencias de canciones, notas al pie, vínculos a YouTube, titulares de periódicos, películas...

Hay varios caminos por los cuales entrar en diálogo con este poemario, algunos de ellos son: la propuesta de Anne Waldman, una poesía definida por su energía y no por su sexo; tomar partido en la lucha contra la "puta menstruación" y su catálogo de enojos o entrar en la tertulia de "Tres mujeres en el diván"; participar de "Un slang de bebedores autómatas [que] conversan tomándose cafés con Gödel"; o rehusar todos aquellos y aplicar mi consejo favorito de la Zaz: Quema los papeles / Aléjate de la verde poesía / y el sostén de sus reyes. / Aparenta ser el tierno error / de la peluca en crepé ("Quémalos").

Con Junkie de nada, entramos en terreno agresivo, enojoso y pocas veces simple. Si bien tiene una estrategia y una poética definidas, pierde cohesión y nos abandona -para bien o para mal- en la isla de sus ansiedades más sinceras. La "yo lírico" no miente. En una mise en abîme vemos una serie de reflejos que, aunque están conformadas con distintas situaciones, resultan equivalentes: "Todo mundo dice que son palabras", "Olvida los envistes, / el vulgar glamour de la gente médula", "la metáfora rebuznó brillante", "Reyerta es la poesía / en medio de una procesión / de niños desfondados".

De los anteriores ejemplos se rescata esa pulsión burlona y antipoética que le da los mejores momentos a la lectura del poemario. Un oasis después de tanta sed de pelea y posicionamiento. ¿Una guerra sin cuartel? Mejor una sin causa. Los motivos los conocemos todos de sobra y este tiempo -y este poemario- no está para explicarlos, sino para señalarlos y vencerlos -al menos mientras la vista recorre los versos o la pluma los dibuja- con una sonrisa sardónica.

Cada quién habla según le va en la feria, pero "Junkiedenadalandia" tiene atracciones en las que varios hemos participado y pocos se libraron de una arcada causada por una súbita caída o una curva inesperada, o de un llanto desconsolado debido a una trepidación sin cinturón de seguridad. ■