Se queja.
Enmudece sus colores con e s c a l a s grises.
Lloramos al que, a otro, espera. Antídoto estúpido.
Mitad incoherencia. Verdad:
juegas al niño y al cartón caliente.
Envistes al peón. Te meas en tus dientes.
Amamos la altura de nuestros pezones,
y guardamos el silencio
porque vivir cuesta lo mismo que un beso.
Incluso el fuerte sucumbe,
es lo vulnerable,
los dientes que se van minando por la sustancia.
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