Son las 11 p.m. y aún desconozco qué porcentaje, bien a bien, lleva el "voto nulo". Escuché que el 6.15% y, quizá, suba a 7%. A nivel local elegí un partido; pero a nivel federal, mi sufragio fue para Esperanza Marchita, la candidata independiente y virtual. Estuve en twitter checando anormalidades, a través de #cuidemoselvoto y su página www.cuidemoselvoto.org/. Luego, la curiosidad y cercanía geográfica me llevaron a irme caminando de mi casilla, en la calle de Orizaba, rumbo al Ángel, sitio al que se instó (con poca difusión) a congregarse a quienes ejercimos el "voto nulo". Encontré a un par de amigos. Pero para mi sorpresa, los asistentes no rebasaron ni las 50 personas. Para la noche, en la que se dio una conferencia de prensa en las instalaciones del Sheraton Reforma, sólo conté a 25 personas. ¿Por qué permanecí de las 6 de la tarde a las 9 de la noche escuchando coreos al ritmo de la "Marcha de las vocales" con la leyenda de "Se va el PSD, también el PANAL" (sin incluir al total de nuestra partidocracia); a "mexicanos unidos al grito de guerra" pretendiendo erigir un discurso proletario y amarillista, o atendiendo las palabras de una líder de ambulantes o de Purificación Carpinteiro? Por morbo anonadado. En lo absoluto mi decisión electoral atendió las asambleas que varias redes "civiles" formaron; sin embargo, siempre consideré que para que hubiera alguna injerencia, esta decisión debía apoyarse en la manifestación ciudadana. En fin. Pues de todas esas figuras que firmaron y salieron a cuadro legitimando o defendiendo el "voto nulo", 10 hicieron acto de presencia. ¿Dónde estuvieron esos intelectuales, politólogos, actores, escritores, músicos? Aquellos que firmaron por una acción que consistió en la creación de un "mural por la democracia" y, claro, la manifestación, que, para mí, fracasó. Lo más interesante fue un automovilista que se detuvo a gritar que la acción fue pagada por el narco y un atentado contra la democracia. Muy pocos medios la cubrieron: MVS, Milenio, Excélsior, IMER y Efekto. ¿A qué voy con todo esto? A que lo que este proceso denota es que la crisis de representatividad no sólo rige en los partidos -vaya novedad-, sino al interior de la ciudadanía, la cual carece de sincronización. En efecto, los actos políticos no se reducen al sufragio. Por ahí leí algunos mensajes de @julietav [Julieta Venegas] instando a votar, y me fue inevitable recordar esos versos de Pablo Neruda que adaptó en la letra de "A callarse", un manifiesto que para hoy funciona, mientras me entero de la reciente "caída" del Prep en la ciudad de la esperanza: "No se confunda lo que quiero / con la inacción. / La vida es sólo lo que se hace." Sin duda, ganó Esperanza Marchita. Por lo menos, muchos partidos, espero, perderán su registro.