La Coctelera

Me gustan las marcas, los frutos, la luna, osease, lo imperfecto. Adolezco,
falto a los rectos
pues mis pies son chuecos
y la aceituna es pretexto.

Hurgué en el frutero de mi Árbol
buscando las aceitunas, negras, que caerán,
manchas de café con leche caliente,
para compartir,
por arriba
por abajo de la piel
con la voz de mi Nombre.

Yo amanecí cojeando
tan de suspiro, callando
contando a los borregos
en cada nicho pigmentado
por arriba
por abajo de la piel.

Y me fue inevitable mirar
algunos lunares que se reverberan
igual a las parábolas de la caída
de las aceitunas, negras,
de mi Árbol.

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