La Coctelera

Categoría: pomes

Moraleja

Quería contar, a los siete mares, que eras mío. Que era tuya...

Eloísa y Ferdinand navegaron, tan soeces, esperando roerse los huesos, al filo. El argumento. Pero ninguno sació el desasosiego que sólo se comprende a la partida de la palabra, al faje de un treno de Penderecki. Aprendieron a besar a otros. Con y sin ojos de amor. Masturbáronse ante la escena de guerra en un filme nada sepia. Tierra de nadie. El felatio fue con otros, siempre otros. Y otras. Pero él lloraba en la altura de su fortísima tela de catarina, mientras ella ya había entregado al último hombre que amaría el-Khiam de su pecho. El tiempo los separó y reunió, como olas de aire, y aceptaron que los mejores versos, a veces, se inscriben en las piedras, las noches del Jacinto. Sus lágrimas renacieron flor. Las gaviotas lo atestiguaron. Eloísa Saal, viuda, y Ferdinand Saligia, gaviero, dejaron la mar, de paso, al índice de Alentejo. Rutas de náufragos, capitanes de altura.

compártelo Tags: eloisa saal

Mantengo mi postura

Donde pongo la vida, pongo el fuego

Donde pongo la vida, pongo el fuego
de mi pasión volcada y sin salida.
Donde tengo el amor, toco la herida.
Donde dejo la fe, me pongo en juego.

Pongo en juego mi vida, y pierdo, y luego
vuelvo a empezar, sin vida, otra partida.
Perdida la de ayer, la de hoy perdida,
no me doy por vencido, y sigo, y juego

lo que me queda: un resto de esperanza.
Al siempre va. Mantengo mi postura.
Si sale nunca, la esperanza es muerte.

Si sale amor, la primavera avanza.
Pero nunca o amor, mi fe segura:
jamás o llanto, pero mi fe fuerte.

Ángel González

compártelo Tags: angel gonzalez

Péndulo

Poetry is no place for a heart that's a whore.
Martha Wainwright

 

Me iré en lo inhóspito de tu volcán
al talante de una mesa sin recoger,
con el mantel manchado de café,
y rastros que no nombro
para dejarnos
olvidar la huella.

Me iré en esos días de surcos en la tierra,
después de la lluvia,
antes de dormir;
evocando la casa de campo
y al único hijo
que no volveré a tener.

 

 

compártelo

Reseña de "Junkie de nada", en Artes e Historia México

Junkie de nada,
de Zazil Alaíde Collins


Zazil Alaíde Collins, Junkie de nada

El latido es pretexto y
la bocana bestial
engulle la vigilia
de mis mareas.
Soy la estrella
y tú la arena

Editorial Lenguaraz presenta, dentro de su colección versa, el primer poemario de Zazil Alaíde Collins, Junkie de nada. Deca-mi-son. El libro, de 111 páginas en un formato pequeño y cómodo, contó con un tiraje de 500 ejemplares numerados.

Junkie de nada relata historias cotidianas con una mirada aguzada e incisiva que se articula, por medio del lenguaje, en un discurso lúcido y sugerente. Como en un ser vivo o un ente orgánico con voz propia, las 10 piezas de la compilación se van articulando una tras otra, hasta integrar un todo como una especie de rompecabezas o un juego estructurado a partir de pistas. En la sucesión de sus páginas, la poesía, de propia e íntima, se transforma en propiedad del lector, por el simple hecho de leerse, de pronunciarse. En el proceso, se revela una poeta sólida y brillante.

"Cada palabra es como una nota y la interpretación de las notas compone versos... Dicen que toda poesía debe ser música, en el caso de Junkie de nada, no sólo es música, también es una fiesta... Junkie de nada es la voz de una poeta que se reconoce como tal" escribe Eduardo Ávalos Vélez en su no-prólogo.

Mariana Bernárdez, por su parte, avdierte en el epílogo que en el discurrir del libro de Zazil -como en el del pensamiento- aparecen fragmentos de canciones, versos sueltos en otros idiomas, epígrafes, notas, segmentos, apuntes, imágenes sesgadas de lo vivido... "incluso en la polifonía de su lecura, la totalidad es impronunciable". Y define a la autora como "adicta a la in/creación, mercenaria del silencio porque en el desahucio provocado por el simple vivir sólo queda reinventarse".

Zazil Alaíde Collins nació en la ciudad de México en 1984. Es poeta y ensayista. Estudió Lengua y Literaturas Hispánicas de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Formó parte del consejo editorial de la revista Lenguaraz. Actualmente es locutora y guionista en Ibero 90.9 y en el programa PanamériKa de Red Bull Music Academy Radio. Ha publicado artículos, crónicas y poemas en Cultura urbana; El Universal; Metapolítica; Tierra Adentro; Casa del Tiempo; Alforja; entre otros medios impresos y electrónicos. Dos de sus más recientes ensayos están compilados en Deniz a mansalva y La conciencia imprescindible. Ensayos sobre Carlos Monsiváis, del Fondo Editorial Tierra Adentro (Conaculta). Entre otras actividades, participó en el XII Encuentro Internacional Mujeres Poetas en el País de las Nubes; y obtuvo el tercer lugar en el Tercer Concurso Nacional de Ensayo del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), bajo el tema "México después de la alternancia".

Bitácora electrónica: http://momalina.lacoctelera.net / www.myspace.com/zazilalaide

Quémalos

Olvida los envistes,
El vulgar glamour de la gente médula.

Quema los papeles.
Aléjate de la verde poesía
y el sostén de sus reyes.
Aparenta ser el tierno error
de la peluca de crepé.

Recuerda pronunciar
las palabras del cuerpo penetrablemarchito,
que los viejos susurran a los travestis,
los de piel grande
con solemne bocapan.

Duele en el tamaño.

Quémalos, quema los papeles.
Retraéte en las costillas
el odio de la gente médula,
el desamor de sí mismos.

Quémalos, quema los papeles.
Olvídalos.


Autor/Redactor: Lenice Rivera
Editor: Manuel Zavala y Alonso

 

compártelo Tags: junkie de nada, mariana bernardez, eduardo avalos, editorial lenguaraz, zazil alaide collins

Adiós, otoño

Hoy mi sexo rebosante e hinchado es solo
como la ruina
y la niebla
el invierno mermando
sobre el río,
amistoso anunciamiento
de los colores brillantes
que pasaremos
sobre lomos y pechos ajenos
que abrazaremos
desde lo insípidamente lúdico
hasta reanimar los otoños.
Será,
amor,
casi eternamente.

compártelo Tags: otono

Fiesta: música, artes visuales y poesía, en LAB408

© Fotografías de Glenda Lizárraga y Gabriel Amezcua

© Textos de Alí Cuevas y Zazil Collins

compártelo Tags: lab408

Junkie de nada

compártelo Tags: junkie de nada

Sobre "Junkie de nada" de Zazil Alaíde Collins

Una guerra sin causa
por Gil del Valle[*]

Zazil Alaíde Collins, Junkie de nada, México, Lenguaraz, 2009

Reaccionamos con lo que tenemos más a la mano y sin reflexionar en ello, El Fandanguito exige una improvisación al sonero conforme la carta que la suerte le pone enfrente y, de la misma forma, Junkie de nada se levanta desde un azar anunciado -quizá calculado- para enfrentar diez cartas de la lotería jarocha o diez temas de la chilanga contemporánea para resolver poemas haciendo uso de lo que ella misma (la chilanga), sola y su alma, trae bajo el brazo.

El resultado, la respuesta de Zazil Alaíde Collins, es una refrescante mezcla de sones jarochos y poemas construídos de forma ecléctica que complementan el ritmo con su "son correspondiente" y con la profusa y variada carretada de imágenes, referencias de canciones, notas al pie, vínculos a YouTube, titulares de periódicos, películas...

Hay varios caminos por los cuales entrar en diálogo con este poemario, algunos de ellos son: la propuesta de Anne Waldman, una poesía definida por su energía y no por su sexo; tomar partido en la lucha contra la "puta menstruación" y su catálogo de enojos o entrar en la tertulia de "Tres mujeres en el diván"; participar de "Un slang de bebedores autómatas [que] conversan tomándose cafés con Gödel"; o rehusar todos aquellos y aplicar mi consejo favorito de la Zaz: Quema los papeles / Aléjate de la verde poesía / y el sostén de sus reyes. / Aparenta ser el tierno error / de la peluca en crepé ("Quémalos").

Con Junkie de nada, entramos en terreno agresivo, enojoso y pocas veces simple. Si bien tiene una estrategia y una poética definidas, pierde cohesión y nos abandona -para bien o para mal- en la isla de sus ansiedades más sinceras. La "yo lírico" no miente. En una mise en abîme vemos una serie de reflejos que, aunque están conformadas con distintas situaciones, resultan equivalentes: "Todo mundo dice que son palabras", "Olvida los envistes, / el vulgar glamour de la gente médula", "la metáfora rebuznó brillante", "Reyerta es la poesía / en medio de una procesión / de niños desfondados".

De los anteriores ejemplos se rescata esa pulsión burlona y antipoética que le da los mejores momentos a la lectura del poemario. Un oasis después de tanta sed de pelea y posicionamiento. ¿Una guerra sin cuartel? Mejor una sin causa. Los motivos los conocemos todos de sobra y este tiempo -y este poemario- no está para explicarlos, sino para señalarlos y vencerlos -al menos mientras la vista recorre los versos o la pluma los dibuja- con una sonrisa sardónica.

Cada quién habla según le va en la feria, pero "Junkiedenadalandia" tiene atracciones en las que varios hemos participado y pocos se libraron de una arcada causada por una súbita caída o una curva inesperada, o de un llanto desconsolado debido a una trepidación sin cinturón de seguridad. ■

compártelo Tags: junkie de nada