La Coctelera

Categoría: opinión

Los verdaderos autores del mal que existe y seguirá existiendo en el mundo no leen poesía.
Wislawa Szymborska

 

6 de abril, 5 p.m.: cada ciudad, cada municipio en México

El mundo ya no es digno de la palabra
Nos la ahogaron adentro
Como te (asfixiaron),
Como te desgarraron a ti los pulmones
Y el dolor no se me aparta
sólo queda un mundo
Por el silencio de los justos
Sólo por tu silencio y por mi silencio, Juanelo.

Javier Sicilia

Desde la literatura, ante escenarios violentos, nos resta rehacer, desde las sábanas blancas, lo que pende. Arrugar y botar la tinta hasta lo cristalino. Sin embargo, ya una sobreviviente de la guerra, Wisława Szymborska, lo escribió, "la poesía no cambia al mundo". Aunque sí lo reconforta. También nos acerca a la animalidad y a ese salvaje que está en nosotros. Pero algo nos separa de lo primitivo, será, como dice Antonio Lobo Antunes, "porque tenemos el corazón muy cerca de la boca".

El corazón, tan cerca de la boca, sigue luchando contra la disolución del mercenario o el carnicero. Ése que camina descalzo, arrastrando su Historia.

* Próxima publicación.

19 de junio de 2010
En la cama con el Monsi


A las dos de la tarde me enteré de la muerte de Carlos Monsiváis (1938-2010). Poco después comencé a recibir mensajes y correos lamentando el hecho. Frente al tono pesaroso, recordé el sentido del humor de Monsiváis, esa picardía constante que le otorgaba cierto gesto infantil, como si estuviese cometiendo una travesura, a la hora de burlarse de la realidad. (Uno tenía que estar, en verdad, muy a las vivas, para dilucidar si decía las cosas de forma literal o en sus palabras se ocultaba alguna ironía, en donde uno podía terminar siendo el objeto de mofa). Por supuesto pensé que en lugar de homenajes, rostros serios y pésames inacabables, él habría preferido que se montase alguna parodia en su nombre, se proyectara alguna película de los Hermanos Marx o que Jis y Trino hicieran una grotesca tira cómica sobre su velorio.

Hace algunos años, al recibir uno de sus innumerables premios, dijo: "Mi vanidad está intacta, encerrada en una caja de caudales y no hay manera de sacarla... Desgraciadamente sólo traje palabras en mi contra y no puedo utilizarlas para no quedar mal con lo que han dicho de mí, pero en otra ocasión aclararé que todo es falso". Años antes, en un coloquio dedicado a su obra, estas fueron sus palabras: "Me prometo admitir que no se ríen conmigo sino de mí. Me prometo ya no ser un voyeur con la condición de que me dejen meter mano". Contra la costumbre nacional del melodrama y el llanto fácil, Monsiváis siempre apostó por el sentido del humor, el ansia vital del relajo, la ironía jocosa; sobre todo cuando se trataba de hablar de su propia persona.

Puestas las cosas así, con ánimo antisolemne dejo acá este texto, estrictamente anecdótico, que relata unas de las últimas veces que vi a Monsiváis.


* * *

Así estuvo la reunión de Monsiváis con los ensayistas antologados en La conciencia imprescindible... En principio debo confesar que organizar el asunto fue un suplicio. Uno no sabe sino hasta el último momento si se concretará la ansiada cita con el susodicho y entonces hay que luchar, llamada tras llamada, para lograr la confirmación. Así que mi papel fue el de estar en la complicada situación de mediar entre los ensayistas y los desplantes de Monsi y su caótica agenda. Obviamente, para refrendar su propia tradición, nuestro cronista cambió los planes. No hubo una comida, sino dos sesiones de monsimanía en su propio cuarto, qué digo, en su propia cama. Emulando a Madonna, el suceso pudo haberse llamado "En la cama con el Monsi". Aquí el recuento.


Primer jueves

Llegamos a la Portales a las 6 de la tarde. Ximena ya estaba en la puerta, esperando entrar. Le dije que era necesario hablar fuerte en el interphone para que la escucharan y realmente le abrieran. Pasamos casi de inmediato. Lo primero que se respira es el fuerte olor a gato que impregna toda la casa. Ya en la sala, escuchamos una voz un poco ronca: "Pasen" y entramos a la habitación. Hago las presentaciones correspondientes y los cuatro que habíamos asistido nos sentamos, un poco estupefactos, sobre la cama. Observo su vestimenta: pants grises, bata de tela, felposita, zapatos crocs morados, calcetines rojos y una playera. En una silla, detrás de una mesita llena de libros, él es quien comienza la conversación que por lo demás fue muy fluida y al mismo tiempo muy cercana, estando ahí en un espacio tan íntimo. Básicamente quería saber quiénes eran aquellos que se ocuparon de eso que, según él, malamente puede llamarse su "obra".

-¿Y tú que eres tan tímida, qué estudias en el Colmex? La maestría en traducción, pero apenas estoy empezando -le respondió Karla, quien le había llevado unas flores que por supuesto tuvimos que sacar del cuarto para prevenir las alergias posibles.
-¿Y estás en Buenos Aires por una pasión? Te ves enamorado -diagnosticó, con buen olfato, a Toriz, quien no pudo negarlo.

Poco a poco todo se fue relajando y, claro, disfrutamos escucharlo hablar de mil y una cosas como suele hacer, aunque al principio se enfocó mucho en Monterrey, en parte porque nuestra regia, feroz reportera y activista, lo bombardeó con preguntas:
-¿Pero entonces no crees que AMLO la cagó cuando apoyó a Juanito? -Sí, pero AMLO es lo único que hay.
-¿Qué está pasando en el país que ya les vale a los políticos lo que se diga sobre ellos, como si no tuvieran sus decisiones ninguna repercusión en contra de su propio futuro político? -El cinismo se apoderó del ámbito político cuando cayeron en cuenta que nada había sustituido a la opinión pública sino balbuceos aislados.

Y él a su vez quería saber chismes de allá:
-¿Cuál crees que haya sido la razón de que me pidieran en El Norte que cambiara mi columna de los domingos a los sábados?
-¿Conoces la casa de Mauricio Fernández? (No, yo no me llevo con ellos). Tiene una colección impresionante de pintura mexicana. ¿Puedes creer que vendió hace poco una Frida en 7 millones? ¿Alguien como él necesita ese dinero? Yo no entiendo cómo se puede uno deshacer de algo así.

Oye, Carlos -le pregunto: ¿y cómo es que te llevas con Slim?, ¿de dónde surgió esa amistad? Lo conozco de hace muchos años. Somos amigos de juventud. Cuando se trata de números, Slim es una mente aparte, te cita cantidades de memoria, hace cuentas imaginarias y en eso es buenísimo. En arte es otra cosa: ¡imagínate, compra por catálogo!
Y ¿cómo es que te puedes codear con ellos? -pregunta Ximena, desconfiada. -Así, en corto, se los digo: me da morbo ver cómo viven.

Más adelante, la plática cambia de giro. Si Monsiváis se emociona cuando habla de política y coleccionismo, también la literatura lo apasiona.
-No me interesa -dijo Toriz, a lo que Monsiváis respondió, un tanto paternal:
-Pues haces mal porque Victoria Ocampo es una gran escritora.
-Como si no lo escuchara, Toriz siguió: El que sí me parece excepcional es Wilcock, Rodolfo Wilcock, un escritor argentino amigo de Bioy Casares...
-Bioy me parece, cada vez más, un escritor un tanto detestable. Tiene un humor vulgar, de estanciero vulgar -sentenció el Monsi.

Y claro, ya entrado en materia, no me fue difícil sacarle un chisme.
-¿Cómo terminó tu relación con Paz? -Muy bien, sin problemas. -¿Pero estuviste distanciado algún tiempo? -Fue un periodo muy corto. Poco antes de morir Paz me dijo que sólo lamentaba dos pérdidas, dos distanciamientos definitivos: Elena Garro y Carlos Fuentes. -¿Es cierto que el artículo que publicó Krauze en Vuelta, en que critica la obra de Fuentes y que fue la causa de esa enemistad, fue dictado por Paz? -No, Paz no lo dictó, en todo caso lo habrá impulsado. -Yo no entiendo eso, dice Toriz, esa vanidad absoluta, la necesidad de apagar a otros para volverse estrella uno. -En eso Paz era implacable -afirma CM.

Ya cuando nos íbamos, Monsiváis agradeció que le hubieran dedicado horas de lectura. Lo agradezco infinitamente, cómo decirles, les agradezco ad infinitum y más allá...

Caricatura por: Loredano


Segundo jueves

Uf, me choca este papel al que me somete CM. Supongo que es una forma de pagar por mis propias obsesiones monsivaítas. Como siempre, el cronista se dio a desear. A diferencia de la semana anterior en que Monsiváis confirmó con 24 horas de antelación (lo que le dio tiempo a Ximena de agarrar un camión desde Monterrey hasta el DF), esta vez, después de varias llamadas y continuas postergaciones de su parte, nos dijo apenas cuatro horas antes, que sí, que cayéramos a su casa a las 5:30 pm. Así lo hicimos y claro, ya no pudo sorprendernos que otras dos personas tuvieran cita a la misma hora: Marta Lamas y un señor que venía de Puebla con algún encargo. Pasaron al mismo tiempo Marta y el poblano; a los 5 minutos salió éste último. Con Marta estuvo como 25 minutos, lo cual nos dio la oportunidad para fisgonear a gusto sus libros, su lugar de trabajo y esa sala que por momentos me parece salida de una serie televisiva (¿Los Locos Adams?).

Una estancia donde resulta imposible sentarse, sillones descuajeringados por los rasguños de los gatos, papeles sobre libros que contienen fotos y boletos de avión y manchas descoloridas... La mesa de centro es inverosímil: se trata de una maqueta, asumo que de Teresa Nava, cubierta de vidrio. Sobre ella, un tomo de las obras de James Agee se balancea en frágil equilibrio sobre varias revistas y periódicos.

En un mueble que se encuentra al costado del sillón, uno de los múltiples felinos que dominan la habitación despierta consternado por nuestra presencia. Huye corriendo dejando ver su no muy cómodo pero sí muy propicio aposento: dormía sobre The Cat's Bible. "No podía ser más oportuno", afirma Vicente Alfonso mientras se encamina hacia el escritorio de quien, sin saberlo, es la víctima de nuestra hambre voyerista. Los ojos recorren los famosos cuadros que Cuevas hizo en torno a las gafas monsivaítas. A su lado un cuadro con el dibujo de un par de perros, las palabras iniciales de Pedro Páramo y la firma de Juan Rulfo. Observo también colgada la fotografía de lo que parecen ser las paredes de una mina sobre la que se yerguen varias escaleras endebles repletas de obreros enlodados. Leo la dedicatoria: "para mi amigo Carlos, de Sebastián Salgado". Paty emula sonidos gatunos para acercarse a los breves monstruos y resulta sorprendida cuando uno de ellos salta de entre los discos rumbo al patio. En eso vemos salir a Marta Lamas: "Ya pueden pasar".

Entramos a la habitación cuya respiración resulta rítmica: un purificador de aire exhala y crea una atmósfera más benéfica para los pulmones del habitante central de este aleph inconcebible. Viste un pijama detrás de la misma mesita, que esta vez parece el sueño de un saltimbanqui o un equilibrista: aún más repleta de libros que la semana anterior. Comienza con Alberto:

-Entonces eres dramaturgo. ¿Y cómo ves el teatro hoy en México? Debo confesar que yo no voy ya, me aburro. En mis tiempos había un director muy bueno al que comparaban con Shakespeare, con Beckett, un tal Gurrola...
-Bueno no, me parece una comparación excesiva. Gurrola fue importante en su momento, pero para nada un Shakespeare.
-Pero yo lo leí -afirma Monsiváis-, te lo juro, yo vi una reseña que sostenía eso.
No podemos sino soltar la risotada.

A Vicente le pregunta sobre algunos periodistas de Torreón. En efecto los conoce, pero le sorprende que CM los ubique. Sale entonces el tema de la literatura policiaca, que practica el propio Vicente. Comentan sobre James M. Cain, uno de los mejores autores del género: El cartero siempre llama dos veces, Pacto de sangre... Monsiváis le recomienda que lea El gran reloj de Kenneth Fearing y recuerda que la adaptación para cine de El sueño eterno de Raymond Chandler fue hecha por Faulkner. Al salir de la casa de Monsiváis, Vicente recordará, por fin el título que quiso citarle al maestro y que ahora lo aflige. Nos ocurre lo mismo a todos los que nos hallamos frente a Monsiváis: uno piensa que es especialista en una cosa y resulta que Monsiváis recuerda mejor que ninguno, ciertos nombres y obras. ¿Habrán sido los nervios? Paty no logra acordarse del título de un cuento de Clarice Lispector, Zazil olvida uno de sus grupos favoritos, Alberto tiene en la punta de la lengua tal drama, pero nada, a todos se nos escapan las palabras, que Monsiváis de inmediato completa. "En lo único en que soy realmente bueno es en las trivias" -afirma.

Con Zazil, nuestra locutora de radio, habla sobre La Lupe, la estrafalaria cantante cubana quien en su momento superaba por mucho la fama de Celia Cruz. -Lo que no he podido conseguir son los dos últimos discos que hizo antes de morir, en los cuales grabó canciones cristianas -confiesa CM. La plática fluye saltando de un lugar a otro.
-¿Y qué música escuchas más?
-Jazz, ahora escucho mucho jazz.
-Y de cine actual, ¿qué director te gusta? -No muchos.
-¿Lars von Trier? -intervengo.
-Sí, pero Los idiotas me pareció realmente horrenda. De una crueldad infame.
-¿Y Wong Kar-Wai?
-No pude con 2046, eso sí ya me rebasa, pero los vestidos que aparecen en In the mood for love constituyen una estética perdurable.
-¿Qué dirías de Lispector? Dicen que Clarice era de una belleza extraña y fascinante.
-Oye, y ¿cómo le haces para encontrar un libro en tu biblioteca? ¿Tienes alguna clasificación?
-Más o menos. Casi siempre encuentro no el libro que buscaba, sino el que necesitaba.

Luego de una hora de plática, nos despide. Mientras firma algunos de sus libros, alguien le pregunta: ¿Y qué opinas del libro de ensayos que escribimos sobre ti?
-La idea de mí mismo me espanta, me parece escuchar hablar de alguien que no soy yo.
-¿Y no te gustaría alguna vez conocer a ese otro yo que te resulta tan ajeno? -le pregunto.
-Por todo lo que dicen de mí en el libro, me hacen pensar que quizá debería leer, antes de morir, a ese desconocido del que hasta ahora no tenía la más remota idea, ya sea para adelantar mi suicidio o confirmarlo.

Publicado por Jezreel Salazar en 6:11 PM

Zazil Collins

* Artículos de revistas (8)
* Libros (1)

Marasmo

Zazil Collins

Metapolítica: la mirada limpia de la política, ISSN 1405-4558, Nº. 69, 2009 (Ejemplar dedicado a: Economía Mexicana: Crisis, estancamiento y exclusión)

Cabo

Zazil Collins

Metapolítica: la mirada limpia de la política, ISSN 1405-4558, Nº. 67, 2009 (Ejemplar dedicado a: Identidades: procesos y debates)

Ondulaciones de un escéptico

Zazil Collins

Metapolítica: la mirada limpia de la política, ISSN 1405-4558, Nº. 66, 2009 (Ejemplar dedicado a: Urgencias y desastres. Discutir el Estado en México)

Steinbeck y su viaje por la península de Baja California Sur

Zazil Collins

Metapolítica: la mirada limpia de la política, ISSN 1405-4558, Nº. 64, 2009 (Ejemplar dedicado a: ¿A quién le importa la educación en México?)

La canción es urgente

Zazil Collins

Metapolítica: la mirada limpia de la política, ISSN 1405-4558, Nº. 63, 2009 (Ejemplar dedicado a: México: la sociedad indefensa)

Tratado sobre la perdición o tractatus

Zazil Collins

Metapolítica: la mirada limpia de la política, ISSN 1405-4558, Nº. 61, 2008 (Ejemplar dedicado a: Napoleón y la Independencia)

Ramón Buenaventura, el poeta de Tánger

Zazil Collins

Metapolítica: la mirada limpia de la política, ISSN 1405-4558, Vol. 12, Nº. 62, 2008 (Ejemplar dedicado a: Revolución Mexicana. Lecturas, miradas, escrituras)

Una nueva escritura: la videopoesía

Zazil Collins

Metapolítica: la mirada limpia de la política, ISSN 1405-4558, Vol. 12, Nº. 59, 2008 (Ejemplar dedicado a: Izquierdas extremas en América Latina)

*
Libros

Junkie de nada

Zazil Collins

México: Lenguaraz, 2009

Ha sido reseñado en:
+

Una guerra sin causa: Sobre Junkie de nada de Zazil Alaíde Collins

Valle Gil del

Metapolítica: la mirada limpia de la política, ISSN 1405-4558, Nº. 67, 2009

Alegría y extrañeza

Fotografías: Laia Jufresa

El shock

27, may

Es el tiempo de los dioses que han huido y del dios que vendrá. Es el tiempo de indigencia, porque está en una doble carencia y negación: en el ya no más de los dioses que han huido, y en el todavía no del que viene.

Hölderlin y la esencia de la poesía, Heidegger

El shock es capaz de mostrarnos una esencia dadora y habitable. Habitable desde el refugio. Un refugio que terminará en un "vacío perfecto", pues se constituirá de un lenguaje material y no originario. El shock nos introduce a la contemplación, a pesar de la destrucción. Es muy evidente que ante el vacío devendrá una parálisis contemplativa, donde predominará la erosión y el sentido del luto.

Junkie de nada,
de Zazil Alaíde Collins


Zazil Alaíde Collins, Junkie de nada

El latido es pretexto y
la bocana bestial
engulle la vigilia
de mis mareas.
Soy la estrella
y tú la arena

Editorial Lenguaraz presenta, dentro de su colección versa, el primer poemario de Zazil Alaíde Collins, Junkie de nada. Deca-mi-son. El libro, de 111 páginas en un formato pequeño y cómodo, contó con un tiraje de 500 ejemplares numerados.

Junkie de nada relata historias cotidianas con una mirada aguzada e incisiva que se articula, por medio del lenguaje, en un discurso lúcido y sugerente. Como en un ser vivo o un ente orgánico con voz propia, las 10 piezas de la compilación se van articulando una tras otra, hasta integrar un todo como una especie de rompecabezas o un juego estructurado a partir de pistas. En la sucesión de sus páginas, la poesía, de propia e íntima, se transforma en propiedad del lector, por el simple hecho de leerse, de pronunciarse. En el proceso, se revela una poeta sólida y brillante.

"Cada palabra es como una nota y la interpretación de las notas compone versos... Dicen que toda poesía debe ser música, en el caso de Junkie de nada, no sólo es música, también es una fiesta... Junkie de nada es la voz de una poeta que se reconoce como tal" escribe Eduardo Ávalos Vélez en su no-prólogo.

Mariana Bernárdez, por su parte, avdierte en el epílogo que en el discurrir del libro de Zazil -como en el del pensamiento- aparecen fragmentos de canciones, versos sueltos en otros idiomas, epígrafes, notas, segmentos, apuntes, imágenes sesgadas de lo vivido... "incluso en la polifonía de su lecura, la totalidad es impronunciable". Y define a la autora como "adicta a la in/creación, mercenaria del silencio porque en el desahucio provocado por el simple vivir sólo queda reinventarse".

Zazil Alaíde Collins nació en la ciudad de México en 1984. Es poeta y ensayista. Estudió Lengua y Literaturas Hispánicas de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Formó parte del consejo editorial de la revista Lenguaraz. Actualmente es locutora y guionista en Ibero 90.9 y en el programa PanamériKa de Red Bull Music Academy Radio. Ha publicado artículos, crónicas y poemas en Cultura urbana; El Universal; Metapolítica; Tierra Adentro; Casa del Tiempo; Alforja; entre otros medios impresos y electrónicos. Dos de sus más recientes ensayos están compilados en Deniz a mansalva y La conciencia imprescindible. Ensayos sobre Carlos Monsiváis, del Fondo Editorial Tierra Adentro (Conaculta). Entre otras actividades, participó en el XII Encuentro Internacional Mujeres Poetas en el País de las Nubes; y obtuvo el tercer lugar en el Tercer Concurso Nacional de Ensayo del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), bajo el tema "México después de la alternancia".

Bitácora electrónica: http://momalina.lacoctelera.net / www.myspace.com/zazilalaide

Quémalos

Olvida los envistes,
El vulgar glamour de la gente médula.

Quema los papeles.
Aléjate de la verde poesía
y el sostén de sus reyes.
Aparenta ser el tierno error
de la peluca de crepé.

Recuerda pronunciar
las palabras del cuerpo penetrablemarchito,
que los viejos susurran a los travestis,
los de piel grande
con solemne bocapan.

Duele en el tamaño.

Quémalos, quema los papeles.
Retraéte en las costillas
el odio de la gente médula,
el desamor de sí mismos.

Quémalos, quema los papeles.
Olvídalos.


Autor/Redactor: Lenice Rivera
Editor: Manuel Zavala y Alonso

 

Una guerra sin causa
por Gil del Valle[*]

Zazil Alaíde Collins, Junkie de nada, México, Lenguaraz, 2009

Reaccionamos con lo que tenemos más a la mano y sin reflexionar en ello, El Fandanguito exige una improvisación al sonero conforme la carta que la suerte le pone enfrente y, de la misma forma, Junkie de nada se levanta desde un azar anunciado -quizá calculado- para enfrentar diez cartas de la lotería jarocha o diez temas de la chilanga contemporánea para resolver poemas haciendo uso de lo que ella misma (la chilanga), sola y su alma, trae bajo el brazo.

El resultado, la respuesta de Zazil Alaíde Collins, es una refrescante mezcla de sones jarochos y poemas construídos de forma ecléctica que complementan el ritmo con su "son correspondiente" y con la profusa y variada carretada de imágenes, referencias de canciones, notas al pie, vínculos a YouTube, titulares de periódicos, películas...

Hay varios caminos por los cuales entrar en diálogo con este poemario, algunos de ellos son: la propuesta de Anne Waldman, una poesía definida por su energía y no por su sexo; tomar partido en la lucha contra la "puta menstruación" y su catálogo de enojos o entrar en la tertulia de "Tres mujeres en el diván"; participar de "Un slang de bebedores autómatas [que] conversan tomándose cafés con Gödel"; o rehusar todos aquellos y aplicar mi consejo favorito de la Zaz: Quema los papeles / Aléjate de la verde poesía / y el sostén de sus reyes. / Aparenta ser el tierno error / de la peluca en crepé ("Quémalos").

Con Junkie de nada, entramos en terreno agresivo, enojoso y pocas veces simple. Si bien tiene una estrategia y una poética definidas, pierde cohesión y nos abandona -para bien o para mal- en la isla de sus ansiedades más sinceras. La "yo lírico" no miente. En una mise en abîme vemos una serie de reflejos que, aunque están conformadas con distintas situaciones, resultan equivalentes: "Todo mundo dice que son palabras", "Olvida los envistes, / el vulgar glamour de la gente médula", "la metáfora rebuznó brillante", "Reyerta es la poesía / en medio de una procesión / de niños desfondados".

De los anteriores ejemplos se rescata esa pulsión burlona y antipoética que le da los mejores momentos a la lectura del poemario. Un oasis después de tanta sed de pelea y posicionamiento. ¿Una guerra sin cuartel? Mejor una sin causa. Los motivos los conocemos todos de sobra y este tiempo -y este poemario- no está para explicarlos, sino para señalarlos y vencerlos -al menos mientras la vista recorre los versos o la pluma los dibuja- con una sonrisa sardónica.

Cada quién habla según le va en la feria, pero "Junkiedenadalandia" tiene atracciones en las que varios hemos participado y pocos se libraron de una arcada causada por una súbita caída o una curva inesperada, o de un llanto desconsolado debido a una trepidación sin cinturón de seguridad. ■